La gestión del arte como actividad profesional, aún
se encuentra en una fase embrionaria en nuestro país, que si bien, no exige un
conocimiento profundo de la historia del arte, sí está estrechamente vinculada,
por lo que se sugiere la constante preparación e investigación sobre ella para aquel
interesado en ingresar a este entorno. Cabe señalar que países como Colombia,
Argentina y Estados Unidos, nos llevan años de adelanto en actividades
relacionadas a la museografía, curaduría y demás temas que se relacionan a los
quehaceres del gestor.
A pesar de ello, la gestión del arte no es una
actividad reciente, simplemente no se había nombrado de esa manera sino hasta
el siglo pasado. Desde el siglo XVI los nobles y la Iglesia dejaban a personas
el encargo y cuidado de sus obras, quienes al lado de los artistas se dedicaban
a conservarlas y colocarlas en los lugares propicios para el disfrute personal
de sus patronos.
Posteriormente, con la existencia de los museos,
se hizo necesaria la presencia de personal encargado del cuidado y exhibición
de objetos expositivos u obras de arte. Este proceso ha exigido una serie de
transformaciones en donde también la tecnología ha sido parte del esquema.
En nuestros días, dada la imperiosa necesidad de ciertos
grupos por diversificar el arte y popularizarlo en museos, galerías y espacios
públicos, estos se han convertido en un área de oportunidad para aquellos que
gestionan el arte. Las ciudades enteras se han trasformado en grandes sitios de
promoción y difusión públicos que además de acercar a la gente al mundo del
arte, difunden el conocimiento de manera gratuita, bastaría mencionar las
exposiciones que se observan en parques y avenidas principales de grandes
ciudades en donde los curadores no necesariamente precisaron estudios estrictos
en historia del arte, pero que sí han explorado sobre ella para lograr la
armonía y lógica expositiva inclusive, en estas zonas.
Por lo tanto, es importante señalar que la gestión
del arte consiste en desplegar habilidades que en general todos podemos
desarrollar, incluso dentro de nuestros propios ambientes de trabajo y que no
necesariamente están vinculados al arte. Evidentemente una vez que se conocen
los principios de ésta, habrá que prepararse y relacionar nuestras actividades
con el conocimiento nuevo, que como se mencionó anteriormente, implica estudio
diario para la “masterización” de habilidades.
Una de las grandes destrezas que indiscutiblemente
debe desarrollar el gestor de arte es la imaginación y creación, no basta
recrear, también es importante adecuarse a los tiempos y necesidades de la
esfera en donde se lleva a cabo la actividad. En este sentido es primordial
diferenciar el lugar o país en el que estamos trabajando para difundir o vender
arte. Para ello debemos conocer los usos y costumbres del lugar en cuestión,
para lograr un trabajo exitoso y de impacto para las distintas sociedades.
Dicho lo anterior, estamos en un momento en donde
la gestión del arte es un campo aún explorable con áreas de oportunidad
inmensas difíciles de desaprovechar para aquellos que se sienten atraídos por
el arte y sus actividades adyacentes.
Mtro. Fernando Padilla.
Gestor de arte.
Febrero 2020.
