ANA
ELISA BENAVENT / DISCURSO DE OBRA
Texto
curatorial exposición “Cicatrices” / 6-30 septiembre 2018
Como
si cada capa de fino acrílico simulara su andar, esa suave mano define un colorido
que flota cadenciosamente en la faena artística que sublima un sutil contraste
entre un manto y otro, sin perder aún por instantes, la narrativa de infinitas historias
y conversaciones visuales que no solicitan traducción alguna, en tanto se
conoce la poesía intitulada en cada una de sus obras.
A
través de la manipulación del color, Ana Elisa Benavent desliza tonalidades perlinas
que fluyen irracionalmente a intensidades que exigen mayor compromiso. Las
diversidad de gradaciones, son para ella emociones que despliegan una gama
cromática de ruidos conmovedores. Benavent se autodefine temerosa de los amarillos
y verdes, ella no conoce siquiera el porqué, aun así, se atreve sigilosa de vez
en cuando a liberar un par de trazos liados a estos matices casi imposible de
encontrar en su paleta. No así con los rojos, morados y azules, los que por
años han sido invitados de honor al caballete, amables y pacientes compañeros
de dolor, sinsabores y también en otros momentos, alegrías y regocijos.
Cicatrices es la sintonía a la cual Ana
Elisa Benavent se advierte determinante e invita sin esfuerzos a disfrutar de una
secuencia artística en donde el color remplaza a las formas en un ritmo grácil.
Con ello, la paleta y sus pinceles concilian movimientos que se traducen en huellas
pertenecientes al tiempo, que si bien se disimulan ante el ojo humano a primera
vista, basta sólo un par de segundos de contemplación para distinguir las
distintas láminas que se desprenden y aparentan profundidades variadas.
En
su obra se generan pláticas de por sí inusuales. Con talante maduro, fuerte y
cautivador, Ana Elisa desea que el observador inhale, en esta muestra, la
experiencia artística a través de su propio filtro, ese que no entiende de
razón sino de emoción, y con ello recrear un vínculo sensorial entre ella, la
obra y quien la observa.




