EXPOSICIÓN MEMORIAS DE UNA LÍNEA
Elisa Salas y Francisco Diego.
Museo Galería Torre del Reloj.
Memorias de una línea es el encuentro de dos artistas que ejecutan esencialmente
y de manera intrínseca, estrías del alfabeto dentro de su obra. Elisa echa mano
de la caligrafía para disponer composición a su trabajo, en donde además de moldear
formas visuales logra transmitir emociones auténticas al puro estilo del
Intimismo francés. Representando ya de por sí, encuentros y desencuentros
cotidianos entre los seres humanos quienes usamos sortear temas ineludibles
como la soledad, el desamor y la fe.
Francisco, por su parte, utiliza esos trazos para cortejar su obra. Cada
poema que cifra es compañero obligatorio de su arte. La obra comienza de forma
irremediable con párrafos que describen las pasiones del artista, y una vez
terminados, se impone ante el papel para bocetar aquello que terminará también
siendo un camino entrelazado de finas líneas.
Los caligramas de Salas responden
al futuro del pasado, pues acarician los sueños de los poetas malditos y la
poesía visual del siglo XX, cuyo principio podría haber sido el darle a la palabra un lugar en el espacio que
pudiera pesarse y analizarse con maneras rítmicas y materiales.
Los caligramas de Diego se leen
en las rasgos de los personajes que los sustentan, en todo caso sutil, en cada
expresión hay inexpresividad, lo que convierte a sus bronces en enigmas por
resolver o en representaciones que no corresponden a la razón sino al corazón.
En definitiva, memorias de una
línea contempla el trabajo sistemático de dos creadores que no han bastado su misión
en el trazo del pincel sino que han profundizado en lo más hondo y básico del
lenguaje para comunicar todo aquello que custodia su obra.
Después de todo, ¿Cómo podría
haber caligrafía sin orden o principio lineal?
Mtro. Fernando Padilla.
Gestor de arte.
Diciembre 2019.
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